El sábado pasado por la noche, tuve el placer de asistir a la Gala de Zarzuela del maestro Plácido Domingo que se realizó en la Plaza de Toros de Colonia, y disfrutar de un espectáculo maravilloso.
Mientras escuchaba la orquesta, y disfrutaba la puesta en escena en ese lugar mágico con la luna de testigo, y mientras esperaba que saliera a escena el tenor español, inevitablemente me puse a pensar en que su nombre está asociado y podría decirse casi cancelado en muchos lugares del mundo. por denuncias de acoso sexual. Incluso me aparecieron estos días varias publicaciones de colectivos feministas que se expresaban en contra de su presentación en Colonia.
¿Arruinaría mi percepción del espectáculo sus denuncias? ¿El concepto personal que puedo yo tener sobre su persona podría predisponer mi calificación sobre su actuación?
Antes de que lleguen al final de la nota, les puedo dar la repuesta. No sólo pude abstraerme de mis preconceptos , también pude disfrutar de una velada magnífica y su voz, más allá de las circunstancias de su edad sigue siendo maravillosa e hipnótica.
Sin embargo, no pude dejar de preguntarme toda la noche, ¿Es posible separar el arte del artista, o mejor dicho, podemos apreciar el arte, más allá de toda ética y concepto que tengamos del artista?
Se que las feministas de turno, van a saltarme a la yugular cuando les diga que yo creo que si se puede.
La historia del arte está repleta de ejemplos de que esto es posible.
Hagamos un poco de historia:
Las cuevas de Altamira, llamadas en el mundo del arte como la «Capilla Sixtina de la prehistoria», fueron realizadas por hombres que golpeaban a sus mujeres, las arrastraban de los pelos, y las usaban para cocinar, y lavar, entre otras cosas. Lógicamente en la edad paleolítica no existía el concepto de paridad, ni de igualdad de género. En la escala social las mujeres estaban por debajo de todo incluso, eran menos valiosas que la carne de un animal. ¿Dejamos de apreciar su arte por ser primitivo? ¿Qué hacemos con todas las cavernas donde hay figuras rupestres? ¿Las cerramos porque fueron pintadas por hombres violentos?
Y ya que hablamos de la Capilla Sixtina remontémonos a la época barroca y renacentista. Las salas de los mejores museos del mundo están plagados de escenas de violencia hacia las mujeres. Hay raptos, violaciones, vírgenes caídas en desgracia, y siguen las firmas. Leonardo, Miguel Ángel, Botticelli, Rubens, Goya, etc. todos esos artistas fuera de serie, que hicieron obras maravillosas y que hoy forman parte del legado de nuestra humanidad. ¿Explotaban a estas mujeres que tenían como modelos? ¿Les pagaban bien? ¿Les leían sus derechos? ¿Las obligaban a desnudarse? Tuve la suerte de visitar el Museo del Louvre y conocer personalmente el cuadro de la Gioconda y mientras lo admiraba ni siquiera se me ocurrió pensar si la Mona Lisa había sido acosada sexualmente por Leonardo. Solo aprecie su sonrisa, su mirada, su técnica , su belleza… y con eso ya fui feliz.
En 1945, Picasso contó cómo un oficial nazi, al ver una reproducción del Guernica en su estudio de París, le había preguntado horrorizado: «¿Usted hizo esto?». El artista había respondido sin vacilar: «No, ustedes lo hicieron». Es ésta una de las respuesta más inteligentes y reales que yo leí, y venía de un hombre que es archiconocido por ser misógino. ¿ Le quita valor su condición de tal haber realizado la obra más importante del siglo XX como lo fue» El Guernica» y su aporte a la humanidad como una muestra de la brutalidad del nazismo?
Una de las películas más lindas que recuerdo y volvería a ver una y mil veces más es «Manhattan» de Woody Allen. Muchos años después de hacerla, Woody Allen fue denunciado por pedófilo al haberse enamorado de su hijastra. Seguramente no lo dejaría a Woody cerca de mi hija ni dos segundos, pero» Manhattan» me sigue pareciendo una película de una belleza absoluta.
Y la lista continua. García Márquez tuvo un hijo extramatrimonial, pero escribió » Cien años de Soledad,» Hemingway era un mujeriego insoportable, pero nos dejo «El viejo y el Mar», Borges era clasista y muy probablemente algo racista, por eso nunca le dieron el Nobel pero «El Aleph » sigue siendo uno de los libros más importantes del siglo XX. ¿Habría que quemar todos estos libros en la hoguera?
Mozart y Mick Jagger (antes de convertirse en Sir) eran también flor de misóginos.¿ Alguien puede discutir que La flauta Mágica es una genialidad y cuantas mujeres se volvieron locas viendo mover las caderas a Mick ( y lo siguen haciendo)?
Lo cierto es que si repasamos la historia de la humanidad está plagada de historias de artistas cuyas vidas privadas distan mucho de ser políticamente correctas, y si fuera por sus actos privados, deberíamos empezar a clausurar museos, quemar obras , dejar de escuchar su música, no ver sus filmes, y no leer sus obras.
Si esto es así, estamos bien jodidos, porque volveríamos a la época de la Santa Inquisición.
La semana pasada nos despertamos horrorizadas por el asesinato de Barbara Prieto, una joven de 23 años en Rivera. A Barbara Prieto no la mató alguien que escuchaba Plácido Domingo. La mato un enfermo con las neuronas quemadas por el paco y un montón de otras drogas.
A lo largo de la historia, el mundo ha sido un lugar muy peligroso para las mujeres. Pero la culpa no la tiene el arte ni la cultura. En todo caso, me arriesgaría a decir que si los gobiernos invertirían más en arte y en cultura, habría muchos menos gurises quemados por la droga. No lo digo por decir, esto está comprobado. En Medellín una de las ciudades más peligrosas del mundo, y en uno de los municipios donde había la mayor cantidad de traficantes jóvenes, se logró bajar la cantidad de delitos poniendo bibliotecas en los barrios más carenciados.
Soy de las personas que creen que uno puede separar al artista persona, del artista y su obra y estoy convencida de ello. LA función de Placido domingo el sábado por la noche en la Plaza de Toros, es una muestra de ello.
«Sin arte la vida sería un error. Tenemos arte para no morir de tanta verdad». (Friedrich Nietzsche)
Mariana Margulis para Colonia Multimedia




