Uruguay recibió este lunes 9, en el Complejo Teatral San Martín de la ciudad de Buenos Aires, el Premio Ana Frank por “su compromiso con la democracia y la convivencia pacífica”.
El galardón fue entregado por Hector Shalom, del Centro Ana Frank, al presidente Yamandú Orsi y a los expresidentes Julio María Sanguinetti y Luis Lacalle Pou.

“En tiempos de intolerancia, guerra o extremismos, que hoy se valore de esta forma los derechos humanos, la paz y la convivencia sin duda que es un faro de esperanza para todos”, expresó Orsi, al recibir el premio acompañado por Sanguinetti y Lacalle Pou.
Recordó episodios en los cuales presidentes y expresidentes uruguayos, de distintos partidos, concurrieron juntos a eventos internacionales o nacionales como un gesto de tolerancia para sus ciudadanos, asegurando que “nuestra ciudadanía necesita de estos gestos”.
Orsi agradeció el reconocimiento, “a un pueblo uruguayo que ha sabido construir sobre esa acumulación positiva que a lo largo de la historia hemos ido recogiendo”, dijo.
“El respeto y el entender que del otro lado también haya una parte de la verdad es fundamental”, agregó el mandatario.

Historia de los Premios Ana Frank
La de este lunes fue la segunda edición de los premios del Centro Ana Frank Argentina para América Latina, inaugurado en el año 2009 con “el objetivo de difundir el legado de Ana Frank, la adolescente judía que fue víctima del genocidio más emblemático en la historia de la humanidad”, durante el apogeo del nazismo en Alemania y en la Segunda Guerra Mundial.
En el evento se reconoce a figuras, medios de comunicación e instituciones que se comprometen y fomentan los derechos humanos, la convivencia pacífica y la inclusión.
Otros de los momentos relevantes de la noche fueron el homenaje especial a la organización Mujeres que Activan por la Paz, la entrega del Premio Ana Frank de Jóvenes para Jóvenes, orientado a reconocer el trabajo en proyectos de convivencia e inclusión en América Latina, y a cuatro sobrevivientes del Holocausto, Hélene Gutkowski, Marion Eppinger, Hoelly Talgham y Rosa Rotenberg.
“Quiero recordar a las personas que ayudaron a que pueda sobrevivir. Tenía la edad de Ana Frank cuando una familia que no era judía arriesgó su vida para salvar la mía. Nadie se salva solo”, dijo entre lágrimas Gutkowski.




