La Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley de Muerte Digna

En una sesión que se extendió hasta la madrugada de este miércoles 13, la Cámara de Diputados aprobó con 64 votos a favor y 29 en contra el proyecto de ley de Muerte Digna, que regula la eutanasia en nuestro país.

La iniciativa, que ahora pasará a la Comisión de Salud del Senado, contó con el respaldo unánime de los legisladores del Frente Amplio, el diputado del Partido Independiente y algunos parlamentarios de los partidos Colorado y Nacional, que votaron divididos. Los representantes de Cabildo Abierto e Identidad Soberana votaron en contra.

La futura ley permitirá que cualquier persona mayor de edad, en pleno uso de sus facultades mentales, solicite la eutanasia si cumple con alguno de estos requisitos: padecer una enfermedad incurable e irreversible en etapa terminal y sufrir dolores insoportables con grave deterioro de su calidad de vida.

El proyecto garantiza el derecho a arrepentirse en cualquier momento y reconoce la objeción de conciencia para los profesionales de la salud. Sin embargo, obliga a las instituciones médicas a asegurar el procedimiento, designando equipos disponibles para quienes decidan ejercer este derecho.

Durante la sesión, la diputada del Frente Amplio por el departamento de Colonia, Licenciada Cecilia Badín, expresó su voto afirmativo destacando que se trata de una herramienta fundamental para garantizar el derecho humano y ciudadano a transitar el final de la vida con alivio, paz y dignidad.

Badín subrayó que la norma permite una elección humana y personalísima, otorgando a cada ciudadano la posibilidad de determinar en qué condiciones dignas finaliza su ciclo vital, en el marco de la libertad y el libre albedrío, con absoluta conciencia, capacidad intelectual y voluntaria.

Asimismo, señaló que la ley no excluye ni reemplaza los cuidados paliativos, sino que los complementa, reconociendo que, con evidencia contundente, estos no siempre son suficientes para aliviar o garantizar un buen morir.

La legisladora enfatizó que su posición se sustenta en la evidencia científica y en su experiencia profesional, “lo hago desde un lugar que ejercí, más de 30 años como licenciada de enfermería en el ámbito público y privado, presenciando innumerables veces lo que a veces desde otras profesiones se ve con más lejanía”.

Para Badín, “estamos aportando una herramienta jurídica que ampara y completa un importante eslabón en los derechos individuales de quienes, en una situación límite de sufrimiento y dolor, desean decidir su destino con la máxima seguridad para el paciente y el equipo actuante”.

Salir de la versión móvil