Esta semana, durante la media hora previa a la sesión en la Cámara de Diputados, la representante nacional por Colonia, Cecilia Badín, alertó a sus colegas sobre la profunda crisis laboral que afecta a nuestro departamento como consecuencia del cierre de industrias, despidos masivos y procesos de reestructuración empresarial que, según sus propias declaraciones, “comprometen directamente el sustento de miles de familias”.
Badín calificó como “muy preocupante” la situación y mencionó como ejemplo los recientes despidos en Lactalis, “donde más de 150 trabajadores fueron cesados”, y el caso de Yazaki, industria autopartista que cerró sus operaciones en enero y “despidió a más de 900 empleados por WhatsApp en menos de 24 horas”.
También se refirió al deterioro que sufre el sector frigorífico y su impacto sobre distintas comunidades del departamento.
“Se estima que entre 1.800 y 2.000 puestos de trabajo se han perdido en los últimos meses en Colonia”, señaló.
Señales de esperanza y el papel de las cooperativas
Como contracara al panorama descripto, la diputada del Frente Amplio celebró la reapertura de la planta de Calcar en la localidad de Tarariras, con 52 trabajadores que se reincorporaron a sus tareas, calificando el hecho como una “señal de esperanza fruto del esfuerzo colectivo”.
En ese marco, y si bien no fue este el caso, Badín reivindicó la modalidad cooperativa como una solución concreta ante el retiro de empresas privadas.
“Desde nuestro departamento, con fuerte tradición cooperativa, insistimos en que el Estado debe apoyar estas formas solidarias de organización del trabajo y la producción”, expresó.




