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Home Agenda Cultural

Día de la madre “mundial”

Mariana Margulis para Colonia Multimedia

by Mariana Margulis
18/05/2024
in Agenda Cultural
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Día de la madre “mundial”
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El pasado domingo se festejó en el Uruguay, y en algún que otro lugar del mundo, el día de la madre. Las redes sociales se llenaron de mensajes de hijos dirigidos a madres diciéndoles que eran las mejores mamás y de madres diciéndoles a sus hijos que eran las mejores gracias a ellos.

Y todas esas publicaciones son ciertas, salvo alguna que otra excepción que trasgrede la regla, nuestros hijos nos ven como la mejor mamá del mundo mundial y nosotras, nos sentimos las mejores gracias a ellos, que se bancaron ser nuestros conejillos de Indias.

Nadie nace sabiendo ser mamá y los hijos no nacen con un manual bajo el brazo. Más bien me inclino a pensar que si hasta el momento de ser mamás, creíamos tener más o menos nuestra vida bajo control, ellos vienen a demostrar que el control lo van a tener ellos, siempre.

Amiga, si estás leyendo esta nota y sos mamá, ya sabes de lo que te estoy hablando. Y si aún no lo sos, y tenías intenciones de serlo, lamento decirte que ser mamá, no tiene nada que ver con el ideal que podés ver en Tik Tok.

Esta historia de que “mi mamá es la mejor”, me lleva a reflexionar en esta columna de hoy. ¿qué es ser una buena madre?

Para comenzar, nótese la influencia del término “mundial” en el título. ¿Quién iba a decir que yo terminaría en esta columna usando el término que usan mis gurises a diario? Este es un claro ejemplo de hasta dónde llega el poder de los hijos. Se apropian de todo lo que es de uno: horas de sueño, privacidad para ir al baño, cambiar tus gustos musicales para acompañarlos a algún recital y, sobre todo, el lenguaje; pasamos del ajó y el popó, al “crush”  o “atr”, en un abrir y cerrar de ojos.

Las madres somos como las iguanas, mutamos a demanda. Vamos por la vida en una posta continua, llevando y trayendo chicos, al fútbol, al ballet, a la escuela, a un cumpleaños, a lo de los abuelos, al trabajo cuando no tenemos quien los cuide y en la cartera de una mamá, podés encontrar de todo y para todo:  lápices, hojas, sacapuntas, collares de fideos, muñequitos, autitos, canilleras, moños, vinchas, restos de galletitas, maquillaje y muchas otras yerbas.

Somos, además, las grandes solucionadoras. Si tu hijo tiene un problema, siempre te va a llamar a vos. Y si pensabas que ser la solucionadora oficial tenia fecha de caducidad, no te quiero espoilear, pero: hijos chicos, problemas y soluciones chicas; hijos grandes, problemas y soluciones más grandes. Mamá me olvide la carpeta, ¿me la traes? ¿Mamá tengo examen de matemáticas, ¿me explicas la regla de tres? Mamá, ¿como se lava una camisa fina? Mamá, ¿cuánto tiempo tiene que hervir el arroz? Mamá, ¿como se pone una curita en el corazón?

Pero volviendo al tema de ser una buena madre, desde que soy mamá, he dejado de ser Mariana para pasar a ser la mamá de los trillizos.

Cuando las personas me conocen y se enteran que soy “la mamá de los trillizos”, me miran como si fuera un fenómeno de circo. Y siempre me preguntan cómo hago o cómo hice. ¿Cuál es tu secreto? Es la pregunta que lidera mi top ten. Y la verdad, entre vos y yo, no tengo la más mínima idea.

A mí me costó muchísimo ser mamá. Muchas lágrimas, muchas inyecciones con hormonas, muchas ilusiones que se frustraban cada vez que me venía la regla. Tenía amigas que se embarazaban sólo de míralas, tuve otra amiga que se embarazó con un diu puesto, con pastillas y con preservativo. Y cuando me enteré que estaba embarazada, y de trillizos, ¿qué iba a hacer?, decirle al médico “no pará, tres es mucho”. Ya estábamos en el baile, así qué me puse las zapatillas de punta y bailé. Y mis hijos fueron y son unos maravillosos partenaires. Julio Boca no lo hubiera hecho mejor que ellos.

Y la pregunta del millón: ¿quién dijo que ser madre de múltiples, te habilita a dar algún tipo de consejo sobre la maternidad?  Al contrario, las mamás que me conocen saben que estoy mucho más cerca de Elastic Girl que de Wonder Woman.

La realidad es que no hay una receta ideal para ser una buena mamá. En mi caso, depende básicamente del día. Un día soy la mejor y otro día soy la peor. No tengo mucho término medio. O soy la princesa Blanca Nieves o la Bruja del Ocho. A veces soy Pocahontas, otras veces la Hada Madrina y a veces la Madrastra. Y muchas veces fui los ratones que van y vienen a medianoche, con varias cenicientas que destiñen en la carroza. Un día amanecía   comprensiva y generosa, a la tarde me los quería comer crudos con la sopa y rezaba para que se vayan de una vez por todas a dormir.

La maternidad es una contradicción permanente, donde las mujeres nos debatimos entre el ser y el deber ser. ¿Qué es ser buena madre? Para mí, ser una buena madre es sentir que en los aciertos y en los errores, hice lo mejor que pude. Que los acompañé, que intenté guiarlos para que sean buena gente, pero por sobre todas las cosas, les di alas para que pudieran volar por sí mismos. Con eso me alcanza y estoy en paz.

Seguramente no soy la madre que me imaginaba ser, ni la que deseaba. Soy la madre que pude y también la que ellos me dejaron ser. Ser madre es un viaje. Un viaje maravilloso, por momentos caótico, agobiante y muchas veces frustrante. Pero cuando veo a mis hijos felices, pienso que tan mal no lo hice y que por algo fui mamá de tres de una sola vez.

A menudo, los hijos se nos parecen, Y así nos dan la primera satisfacción, 

Esos que se menean con nuestros gestos, Echando mano a cuanto cae a su alrededor

Esos locos bajitos que se incorporan, Con los ojos abiertos de par en par

Sin respeto al horario ni a las costumbres, Y a los que, por su bien, (dicen) hay que domesticar… 

Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma, Con nuestros rencores y nuestro porvenir

A veces nos parece que son de goma, Y que les bastan nuestros cuentos para dormir. 

Nos empeñamos en dirigir sus vidas, Sin saber el oficio y sin vocación

Les vamos transmitiendo nuestras frustraciones… 

Con la leche templada y en cada canción, Y nada ni nadie puede impedir que sufran  

Que las agujas avancen en el reloj, Que decidan por ellos, que se equivoquen

Que crezcan y que un día, Nos digan adiós.

Letra de “Esos Locos Bajitos”, canción de Joan Manuel Serrat.

Mariana Margulis para Colonia Multimedia

 

Tags: #margulis#mujeresemancipadascolumnaopinión

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