El Centro Cultural Bastión del Carmen será escenario de la primera edición de “Colonia Turismo Inclusivo”, un encuentro que abordará las neurodivergencias, los emprendimientos y el turismo, con el objetivo de promover una mayor comprensión sobre estas realidades y analizar cómo generar experiencias turísticas más accesibles.
La jornada se realizará este viernes 11 de setiembre, desde las 15:00 horas, y la participación es gratuita, aunque con inscripción previa y cupos limitados.
Es coorganizada por la Asociación Turística del Departamento de Colonia y cuenta con el apoyo de la Dirección de Turismo de la Intendencia, el Ministerio de Turismo y el Ministerio de Desarrollo Social.
Está dirigida a prestadores y trabajadores del sector turístico, emprendedores, instituciones, familias y público en general.

Según sus organizadores, la propuesta busca explicar qué significa hablar de neurodivergencias y cómo determinadas condiciones pueden generar necesidades específicas al momento de viajar, alojarse, visitar un museo, concurrir a un restaurante o participar de una excursión.
Qué son las neurodivergencias
El término neurodivergencia comprende diferentes formas de procesar la información y percibir el entorno. Entre ellas se encuentran, por ejemplo, el autismo y el TDAH. En algunas personas pueden existir dificultades frente a determinados niveles de ruido, luces intensas, lugares muy concurridos o cambios imprevistos.
En el turismo, algunas medidas sencillas pueden contribuir a reducir esas barreras. Informar previamente cómo será una actividad, cuánto durará, qué espacios se recorrerán o qué nivel de estímulos puede existir, así como disponer de un lugar tranquilo cuando sea posible, puede facilitar la experiencia de determinados visitantes.
El collar de girasoles como señal de discapacidad no visible
Uno de los elementos que se viene incorporando en distintos espacios y servicios es el collar o cordón de girasoles (foto de portada), utilizado por personas que tienen una discapacidad o condición no visible y desean comunicarlo de una manera discreta.
El girasol funciona como una señal reconocible para quienes están capacitados para identificarla. Puede utilizarlo, por ejemplo, una persona con autismo, TDAH o determinadas dificultades sensoriales, aunque el uso del cordón no significa que todas las personas que lo llevan tengan las mismas necesidades.
En el ámbito turístico, conocer esta señal puede ser especialmente útil para quienes trabajan en hoteles, restaurantes, agencias de viajes, museos, terminales, centros de información y otros servicios. Si un trabajador reconoce el cordón, puede comprender que esa persona podría requerir más tiempo, explicaciones claras, un trato diferente ante determinadas situaciones o simplemente mayor consideración frente a estímulos del entorno.
Por ejemplo, ante una espera prolongada, un ambiente muy ruidoso o una modificación inesperada de una actividad, el personal capacitado puede ofrecer alternativas o explicar con claridad lo que está sucediendo. El objetivo no es tratar de manera diferente a una persona sin que lo solicite, sino reconocer una posible necesidad y saber cómo responder cuando sea necesario.
El uso del cordón es voluntario y no obliga a quien lo lleva a explicar cuál es su condición. Su función principal es facilitar la comunicación de una necesidad que, a diferencia de otras discapacidades, no necesariamente puede ser advertida a simple vista.
Una mirada más amplia sobre la inclusión
Colonia Turismo Inclusivo propone trasladar el concepto de accesibilidad más allá de las barreras físicas. Una rampa, un ascensor o un baño accesible son importantes, pero también lo son la información, la comunicación, el ambiente y la preparación de quienes reciben al visitante.
El encuentro incluirá además experiencias vinculadas con emprendimientos y turismo inclusivo, buscando mostrar que las personas neurodivergentes no son solamente destinatarias de servicios, sino también emprendedoras, trabajadoras y protagonistas de proyectos.




