El gobierno de Javier Milei en la República Argentina anunció ayer la puesta en práctica del nuevo régimen importador, que libera el esquema de licencias y permisos vigentes durante la última administración peronista, muy criticado por sus altos márgenes de discrecionalidad y sospechas de corrupción.
El nuevo sistema convive con el cepo cambiario todavía vigente, por lo que la liberación no es completa, habiéndose establecido un orden de prioridades con los sectores considerados más importante, como el de energía por ejemplo, que recibirán los dólares necesarios para los pagos de inmediato, mientras que otros recibirán divisas de manera gradual, con un máximo de hasta 120 días.
La sustitución del Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA) por el nuevo Sistema Estadístico de Importaciones (SEDI) es una noticia que ha generado “sentimientos encontrados” en los empresarios industriales uruguayos, según consigna Infobae. La decisión supone la posibilidad de ampliar el comercio, pero también genera dudas por las deudas acumuladas por las empresas argentinas.
Fernando Pache, actual presidente de la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU), celebró la medida porque es una señal que Argentina “se abre nuevamente a importar”, según declaró le declaró a El País, pero agregó que el sector está “en alerta”, porque desconoce qué pasará con la deuda que los exportadores uruguayos tienen pendiente cobrar. En el sector estiman que la cifra asciende, por lo menos, a los 15 millones de dólares.
“El SEDI determina cuánto tiempo vamos a demorar en cobrar (las exportaciones hacia Argentina), así que todavía no está la condición de libertad económica. Por supuesto que los dólares no iban a aparecer de la noche a la mañana, pero (los nuevos plazos de pago) nos generan cierta preocupación porque son reglas que van en paralelo del acuerdo que podemos hacer con nuestros clientes argentinos”, advirtió el presidente de la CIU.



