La noticia se conoció la semana pasada y trascendió a partir de la comunicación oficial que le hizo la empresa al sindicato. Toda la producción de la cooperativa quedará centrada en la planta de Tarariras.
La decisión fue tomada como parte de una reestructura estratégica de la empresa que se viene trabajando desde hace ya un buen tiempo. Como parte de este proceso, el Banco República autorizó la venta de ciertos activos de la empresa para obtener fondos frescos, incluyendo maquinaria, que serán destinados a las operaciones diarias, según lo que informó Carmelo Portal.
En marzo pasado, la Asociación Laboral de Trabajadores de Calcar (Altrac) en asamblea abordaba el incumplimiento del pago de sueldos por parte de la empresa. “Ese día tomamos la decisión de no aceptar el planteo de la empresa, que pretende pagar el sueldo a los trabajadores en tres cuotas”, le decía entonces a La Diaria el dirigente Luis Guigou.
Consultado al respecto el ministro de Trabajo Pablo Mieres, aseguró que la decisión le dolió mucho por “tratarse de una empresa emblemática, que tiene una larga trayectoria, que hace mucho tiempo tiene problemas de viabilidad, incluso anteriores a este período de gobierno. Hubo un proceso de reingeniería y reajuste de la empresa para acceder a fondos del FRL y eso lamentablemente implica algunas decisiones que afectan a algunos trabajadores, particularmente de la planta vinculada a Carmelo, que fue la originaria y que por eso también duele más”.

“Yo no tengo el detalle del proceso, pero lo que sí tengo claro es que los recursos que ese Fondo le va a trasladar a Calcar estar en función de un plan de negocios que sea viable, entonces hay que priorizar la viabilidad y la continuidad. Y también hay que buscar la manera que los trabajadores que sufren por la reestructura tengan caminos y salidas posibles. Vamos a seguir dialogando con el sindicato y la empresa en esa línea”, aseguró Mieres.
Por su parte, el diputado del Partido Nacional por el departamento de Colonia, el Dr. Mario Colman, valoró que el cierre de la planta en Carmelo será un golpe duro para la ciudad por los puestos de trabajo que se perderán con aquellos empelados que no podrán ser reubicados en Tarariras.

Al igual que Mieres, el legislador nacionalista habló sobre lo simbólico del cierre, al tratarse de una empresa tan importante en el imaginario de los carmelitanos y por ser también una de las últimas cooperativas en el sector de la industria láctea.
Para Colman, “no es noticia para nadie que esto sucediera, sobre todo en Carmelo, porque el plan que presentó la empresa para tratar de salvarse era concentrar la producción en Tarariras y guardar el inmueble propiedad de Calcar para la maduración y la comercialización de productos”.




