En el marco de una jornada histórica que también incluyó los festejos por el Bicentenario de la Declaratoria de la Independencia, la Asamblea General sesionó en forma extraordinaria este lunes para celebrar el centenario de la inauguración del Palacio Legislativo, la “Casa de la Democracia”.
La ceremonia, presidida por la vicepresidenta Carolina Cosse, contó con la presencia del presidente de la República, Yamandú Orsi, exmandatarios como Julio María Sanguinetti, exvicepresidentas como Lucía Topolansky y Beatriz Argimón, secretarios de Estado, legisladores, integrantes del Gabinete ministerial, jerarcas estatales y cuerpo diplomático.
“Somos afortunados en esta legislatura de estar viviendo la celebración de este aniversario”, expresó la Ingeniera Cosse al dar inicio a la sesión, que incluyó la proyección de un video con los principales hitos históricos del palacio.
Posteriormente, las autoridades se trasladaron al emblemático Salón de los Pasos Perdidos, donde la Orquesta Sinfónica Nacional y el Coro Nacional del Sodre ofrecieron una interpretación del himno nacional.
Inaugurado originalmente como el “Palacio de las Leyes” el 25 de agosto de 1925, el edificio es un símbolo de la democracia uruguaya y fue declarado Monumento Histórico Nacional en 1975.
La conmemoración concluyó con el tradicional arriado de los pabellones patrios que flanquean las majestuosas escalinatas del edificio.
Aspectos constructivos del Palacio Legislativo
Diseñado por el arquitecto italiano Víctor Meano, y finalizado por su homólogo Cayetano Moretti, fue construido entre 1904 y 1925, con un estilo neoclásico inspirado en la arquitectura griega.
Moretti incorporó a los planos originales la bóveda romana como techo de la nave central del Salón de Pasos Perdidos. También creó el crucero, abovedado, y el lucernario que corona el cruce de ambas bóvedas.
El crucero crea el espacio previo de la llegada a las antesalas de las salas de sesiones de Diputados y de Senadores.
Sobre cada una de ellas, se observa un pequeño frontón griego, esculturas y bajorrelieves, obras del escultor uruguayo Edmundo Prati. En la parte superior, se ubican vitrales en colores en forma de media circunferencia que complementan la iluminación del Salón de Pasos Perdidos.
La bóveda de la nave central está enriquecida con relieves del escultor uruguayo José Belloni, finaliza en dos lunetos cubiertos por mosaicos.
En el exterior del edificio se encuentra el pórtico de entrada, con un tímpano decorado con relieves de gran jerarquía realizados por el escultor italiano Gianino Castiglioni.
Los arquitectos colaboradores, Vázquez Varela y Banchini, adaptaron las rampas exteriores originales descendiendo su nivel a la mitad de la altura inicial. Moretti mantuvo esta última solución, pero añadió el enganche con el pórtico, lo cual acentuó el carácter monumental del edificio.
