La Comisión Gardel Rioplatense (CGR), integrada por investigadores y gestores culturales de Uruguay y Argentina, anunció un descubrimiento que promete reavivar el histórico debate sobre la verdadera identidad de Carlos Gardel.
El acta, encontrada en noviembre de 2025 y certificada por autoridades uruguayas, establece que el “Zorzal Criollo” nació en Tacuarembó el 11 de diciembre de 1887, hijo de ciudadanos uruguayos, soltero y artista al momento de su tramitación.
El documento, divulgado por el Semanario Búsqueda, habría sido gestionado por Gardel el 8 de octubre de 1920 ante un cónsul uruguayo y dos testigos. Según los investigadores, funcionó como una partida de nacimiento provisional que permitió al cantante tramitar su ciudadanía argentina, en un momento en que se encontraba indocumentado.

“Esto es un proceso histórico, no un hallazgo casual”, explicó el investigador Gustavo Colman, integrante de la CGR, en diálogo con nuestro medio.
“Hay investigadores muy reconocidos en ambas orillas del Plata y toda la información indica irrefutablemente que Gardel es uruguayo y, por tanto, se nacionaliza argentino”.
Colman relató que el acta estuvo extraviada durante décadas, “ese documento estuvo, entre comillas, perdido durante todos estos años. Hacía 80 que se venía buscando”, contó.
“Estaba en el consulado de Uruguay en Buenos Aires, desapareció y fue recuperado por un funcionario que lo trasladó a Montevideo en los años 90. Lo encontramos en un archivo, intacto, esperándonos”, relató.
La CGR presentó el material ante la Secretaría de Derechos Humanos de Presidencia, que abrió un expediente oficial para verificar la autenticidad de los documentos.
“Nos insistieron en la necesidad de encontrar los originales, que puedan ser certificados notarialmente y peritados. Eso es lo que estamos haciendo ahora”, afirmó Colman.
El investigador sostuvo que la llamada “teoría francesa”, que sitúa el nacimiento de Gardel en Toulouse en 1890, fue parte de una maniobra fraudulenta.
“La teoría francesa es una teoría hecha para quedarse con la herencia de Gardel. Fue un armado de intereses que buscaban apropiarse de su fortuna. Gardel no tiene herederos, y la historia del testamento es un invento lleno de irregularidades”, declaró.
Colman fue enfático al señalar: que “si Berta Gardes fuera la madre, no precisaba un testamento para heredar. Una madre hereda sin necesidad de documentos. Todo ese montaje fue para justificar una sucesión trucha”.
La Comisión Gardel Rioplatense busca que el Estado uruguayo reconozca oficialmente el documento hallado.
“Esto es definitivo si el proceso sigue su curso y el expediente se eleva a Presidencia o incluso a la Corte Interamericana”, dijo Colman.
“El documento que encontramos es el ladrillo fundamental de toda la identidad de Gardel. Nadie lo obligó a registrarse como uruguayo; lo hizo por su propia voluntad”, agregó.
El registro hallado forma parte de un voluminoso libro consular que contiene más de mil solicitudes de nacionalidad de personas indocumentadas en Buenos Aires a comienzos del siglo XX.
“El folio 907 es el de Gardel. Allí figura junto a otros ciudadanos que pidieron su registro. Todos los demás murieron con su nombre verdadero; al único que le cambiaron todo fue a Gardel”, enfatizó.
El investigador también desmintió que el cantante haya vivido en Francia: “Nunca vivió en Toulouse. Fue una visita. Berta lo crió por encargo, por un sueldo que le pasaba su padre biológico, Carlos Escayola”.
Y agregó: “Gardel era un hombre con carencias afectivas muy profundas. La madre que figura en los registros, María Alegre Oliva, fue su madre de vientre. Lo de Berta fue crianza, no maternidad”.
La Comisión Gardel Rioplatense agrupa investigadores de Uruguay, Argentina, Francia, España y Colombia, coordinados por la Fundación FANS y las Jornadas Gardelianas.
“Esto no es una ocurrencia. Es un trabajo con método, documentos y pruebas. Los papeles hablan, y por más que algunos quieran sostener una historia de fe, la verdad es una sola: Gardel era uruguayo”, subrayó Colman.
El investigador resumió con una frase contundente el espíritu del proyecto: “Hay una verdad y hay una mentira. La mentira es la francesa. La verdad es la uruguaya.”
Y concluyó recordando una cita del propio Gardel, en su última grabación: “Amigos de mi tierra y de mi raza.”
“Un francés no habla así —dijo Colman—. Habla desde su tierra. La nuestra.”




