Cuidar los pies todo el año: higiene, calzado adecuado y prevención para evitar problemas frecuentes

La llegada del verano suele hacer que prestemos más atención a nuestros pies, pero el cuidado debería mantenerse durante todo el año.

La llegada del verano suele hacer que prestemos más atención a nuestros pies, pero el cuidado debería mantenerse durante todo el año. La podóloga Paula Long advierte sobre la importancia de una correcta higiene y secado, la hidratación, la elección del calzado y el mantenimiento de las uñas para prevenir hongos, traumatismos y otras afecciones.

Con la llegada de los meses de calor y el regreso de las sandalias y el calzado abierto, los pies vuelven a ocupar un lugar central en nuestra rutina de cuidado personal. Sin embargo, muchas veces recién nos acordamos de ellos cuando aparece una molestia, dolor, una callosidad o alguna alteración en las uñas.

Para la podóloga ese es precisamente uno de los principales problemas: “Nos preocupamos por nuestros pies cuando tenemos alguna molestia, algún dolor, y ahí sí pensamos qué nos está pasando”.

Los pies cumplen una función fundamental: soportan el peso del cuerpo y permiten desplazarnos. Por esa razón, requieren cuidados cotidianos que muchas veces quedan relegados frente a otras partes del cuerpo.

Agua, jabón y un buen secado

Uno de los primeros aspectos señalados por la especialista es algo tan básico como la higiene. Los pies deben formar parte de la rutina diaria de baño y no depender únicamente del agua que cae durante la ducha.

“Hay que limpiar los pies. Son parte de cuando uno se baña y se higieniza”, explicó Paula, quien remarcó además que el secado es tan importante como el lavado. Especial atención requiere la zona ubicada entre los dedos, donde puede quedar humedad y favorecer la aparición de microorganismos y hongos en la piel.  Una alternativa práctica mencionada durante la entrevista es utilizar, luego del secado con toalla, un secador de pelo con aire tibio, durante unos instantes y sin acercarlo demasiado a la piel. El objetivo es asegurarse de eliminar la humedad de los espacios interdigitales. La recomendación es especialmente relevante para quienes tienen dificultades para alcanzar o visualizar correctamente sus pies, algo que puede ocurrir con la edad, la falta de movilidad, problemas de flexibilidad o determinadas dificultades visuales.

Hidratación sí, pero no entre los dedos

Otro de los cuidados que suele quedar olvidado es la hidratación. La piel de los pies necesita crema, especialmente en el dorso y la planta.

Sin embargo, la especialista hizo una precisión importante: no es recomendable colocar crema entre los dedos, ya que se busca evitar la acumulación de humedad en esa zona. El exceso de humedad puede provocar una maceración de la piel, es decir, un ablandamiento que puede convertirse en una puerta de entrada para microorganismos. Por eso, la rutina ideal combina tres pasos sencillos: lavar, secar cuidadosamente e hidratar, evitando la crema en los espacios interdigitales.

El calzado también puede generar problemas

La elección del calzado es otro de los puntos fundamentales para cuidar los pies. Según Paula, el calzado no debería ser ni demasiado grande ni demasiado pequeño.

Un zapato demasiado ajustado puede provocar presión y traumatismos sobre los dedos y las uñas, mientras que uno demasiado grande puede generar que el pie se desplace continuamente dentro del calzado.

Una de las recomendaciones es probar el calzado y comprobar que los dedos tengan suficiente espacio para permanecer cómodos, sin quedar comprimidos.

En este sentido, la especialista mencionó el crecimiento de los modelos conocidos como calzado barefoot o funcional, que se caracterizan, entre otras cosas, por ofrecer una puntera más ancha y permitir que los dedos tengan mayor libertad.

Aunque este tipo de calzado puede resultar llamativo desde el punto de vista estético para quienes no están acostumbrados a él, la idea central es que la puntera permita una posición más natural de los dedos.

Uñas encarnadas y traumatismos

El calzado también puede tener consecuencias sobre las uñas. La presión constante sobre los dedos puede favorecer traumatismos y contribuir a problemas como las uñas encarnadas. El corte de las uñas y la forma en que los dedos quedan ubicados dentro del calzado deben analizarse conjuntamente.

Por eso, más allá de la estética, el mantenimiento de las uñas forma parte de la prevención y del cuidado integral del pie.

¿Cada cuánto conviene consultar a una podóloga?

La frecuencia de las consultas depende de cada persona y de si existen patologías o problemas específicos.

Para quienes no presentan afecciones, Paula recomienda realizar una consulta en los cambios de estación, como una forma de preparar los pies para las distintas condiciones que enfrentarán durante el año.

En el caso de personas que presentan patologías, callosidades, molestias u otras alteraciones, la frecuencia puede ser mayor y debe determinarse de acuerdo con cada situación.

La llegada de la primavera y el verano suele generar un aumento de consultas, aunque muchas veces el motivo es simplemente que los pies vuelven a quedar expuestos.“Cuando empezás a ver los pies, te acordás de que los tenés”, resumió la especialista durante la entrevista.

El riesgo de esconder los problemas debajo del esmalte

Uno de los temas que generó especial preocupación durante la conversación fue el uso de esmaltes semipermanentes en las uñas de los pies.

La especialista explicó que el problema no está necesariamente en una marca específica, sino en las características del procedimiento y en el tiempo que el producto permanece sobre la uña.

En los pies, un esmaltado puede durar más de un mes y, en algunos casos, las personas llegan a utilizarlo durante prácticamente toda la temporada de verano.

“Es una capa de humedad. Es el ambiente ideal para que los hongos proliferen”, advirtió Paula.

La situación puede complicarse especialmente cuando una persona ya presenta una alteración o una micosis en las uñas y utiliza el esmalte para ocultarla. De esta manera, el problema puede quedar sin ser observado durante un período prolongado.

La especialista relató que es frecuente recibir pacientes que llegan con las uñas afectadas y que intentaron ocultar el problema mediante el esmaltado.

Por eso, frente a una afección en las uñas, la recomendación es priorizar su observación y tratamiento antes que cubrirlas permanentemente.

¿Esmalte común o semipermanente?

Durante la entrevista también se planteó si el esmalte tradicional representa una alternativa menos problemática.

La diferencia principal es que el esmalte común puede retirarse fácilmente en casa y permite observar con mayor frecuencia el estado de la uña. En cambio, el semipermanente requiere un procedimiento específico para retirarlo y puede llevar a que algunas personas prolonguen su uso más de lo recomendable.

Además, cuando el esmalte comienza a desprenderse, existe el riesgo de que la persona intente arrancarlo, dañando la superficie de la uña.

En ese sentido, la especialista aconseja darles a las uñas períodos de descanso y prestar atención a cualquier cambio de color, textura o aspecto.

La prevención como hábito

El mensaje central de la entrevista es que el cuidado de los pies no debería aparecer únicamente cuando llega el verano.

Lavarlos correctamente, secarlos bien —especialmente entre los dedos—, hidratarlos, elegir un calzado que respete la forma del pie, mantener las uñas correctamente y consultar ante cualquier alteración son medidas sencillas que pueden ayudar a prevenir problemas.

También es importante prestar especial atención a las personas que tienen dificultades para acceder visual o físicamente a sus pies. En esos casos, puede ser necesario adaptar la rutina de higiene y cuidado para garantizar que todas las zonas queden correctamente limpias y secas.

Los pies soportan diariamente el peso del cuerpo y participan en prácticamente todos nuestros desplazamientos. Sin embargo, suelen recibir atención recién cuando aparece un problema.

La invitación de la especialista es sencilla: no esperar al dolor ni a la llegada del verano para empezar a cuidarlos.

Para consultas y turnos a través del teléfono 091 007 628 y de Instagram, en la cuenta @tech.paulalong.

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