La primera ducha sale bien y la segunda sale tibia. Es una escena de julio y casi siempre termina en la misma conclusión apurada: hay que comprar uno más grande. A veces la capacidad quedó corta de verdad. Otras veces falla la resistencia o el termostato, o hay sarro acumulado, y sumar litros no arregla nada.
Las señales de que el equipo quedó corto o está fallando
El síntoma más ruidoso es el agua que se termina, aunque rara vez sea el primero. Antes se alarga el tiempo de recuperación, lo que tarda el equipo en volver a dar agua caliente tras un uso fuerte. También sube el gasto eléctrico sin que nadie cambie de rutina, y eso pesa: el agua caliente sanitaria es, junto con la calefacción, el uso de mayor consumo en los hogares uruguayos según el Ministerio de Industria, Energía y Minería.
Un goteo permanente de la válvula de seguridad merece párrafo aparte. Esa válvula va en el caño de entrada de agua fría y está para aliviar presión, así que bloquearla porque molesta el chorrito es la peor salida posible. Los manuales de fabricante fijan una presión máxima de 6 kg/cm² y piden una válvula reductora si la red entrega más.
Cuántos litros, según quién vive en la casa
No hay una tabla oficial que diga cuántos litros corresponden a cada familia, pero sí existe un número de referencia que usa el Estado. La herramienta de cálculo de consumo del MIEM parte de una hipótesis de 30 litros a 60 °C por persona y por día, con el agua fría de la red de OSE a una media anual de 19 °C. Ese valor no reemplaza el criterio de un instalador, aunque ordena la cuenta: cuatro personas mueven mucha más agua caliente que dos, y los baños también cuentan.
Ese mismo manual del MIEM para el hogar pide elegir el calefón adecuado para el uso que va a tener y evitar sobredimensionar. Un tanque más grande del necesario mantiene caliente, todo el día, agua que nadie va a usar.
La etiqueta dice más de lo que parece
Los calefones eléctricos de acumulación entran en el Sistema Nacional de Etiquetado de Eficiencia Energética, y la etiqueta es obligatoria. La norma UNIT 1157 fija su contenido: capacidad nominal en litros, potencia nominal en kilovatios, presión nominal, consumo mensual en kWh, letra de clase y tiempo de calentamiento para subir el agua 50 grados.
Ese último campo es la traducción técnica del «tarda una eternidad» doméstico. La letra, en cambio, resume el aislamiento, porque la eficiencia se calcula a partir de la pérdida estática de calor cada 24 horas. Un recipiente mal aislado cae de clase por potente que sea la resistencia. La escala arranca en A, con eficiencia igual o mayor a 75 %, y baja hasta G, por debajo de 40 %.
Un calefón clase A puede ahorrar hasta un 15 % más que uno clase C, estima el MIEM, que recomienda además regular el termostato en un máximo de 60 °C. URSEA publica el listado de equipos autorizados a usar la etiqueta, así que podés chequear un modelo antes de ir al local.El sarro y el ánodo de magnesio

El sarro y el ánodo de magnesio
Adentro del tanque hay una pieza que casi nadie mira hasta que es tarde. El ánodo de magnesio se corroe en lugar del tanque, por acción galvánica, y así estira la vida útil del recipiente esmaltado. Los manuales de fabricante recomiendan limpiar el tanque y sustituir ese ánodo cada dos años, y la válvula de seguridad una vez por año.
El mantenimiento tampoco es un capricho comercial. Las garantías del mercado uruguayo llegan a tres años en el tanque interior, bajan uno en las partes eléctricas y dejan el ánodo afuera por tratarse de una pieza de desgaste.
Dónde va colgado y quién lo conecta
La ubicación define parte del consumo. Los manuales piden instalar el equipo lo más cerca posible de los puntos de servicio, para limitar las pérdidas de los recorridos largos de cañería, y en un lugar con desagüe.
Después está el peso, que se subestima siempre. Un tanque de 60 litros ronda los 80 kilos lleno de agua y uno de 110 llega a 140; las instrucciones de fijación piden bulones capaces de soportar el triple de esa carga. No cualquier tabique aguanta.
Del lado eléctrico las exigencias están escritas: línea protegida por llave bipolar termomagnética de 10 A, interruptor diferencial de hasta 30 mA, buena conexión a tierra y nunca un adaptador. En Uruguay las instalaciones interiores las ejecutan una firma instaladora y un técnico instalador registrados ante UTE.

Comparar fichas antes de decidir
Con esos datos en la mano la comparación se vuelve concreta: capacidad, potencia de la resistencia, clase de eficiencia, tiempo de calentamiento, medidas exteriores y peso lleno. Los listados de venta online la ordenan modelo por modelo; en el de calefones de la marca James las fichas quedan una al lado de la otra y se descartan rápido los equipos que no entran en el hueco disponible.
Después queda la parte que ningún listado resuelve. Diez años, sarro sin limpiar y una válvula goteando justifican el reemplazo; tres años y una casa que pasó de dos a cuatro personas dicen otra cosa. Medí el hueco y anotá la altura antes de mirar precios.



