El 11 de mayo, finaliza un largo ciclo electoral en el país, las elecciones departamentales y municipales representan un compromiso impostergable con la gente, en cercanía con los territorios y con las realidades locales.
En Colonia, un departamento con indicadores socioeconómicos por encima de la media nacional, los desafíos son sustantivos y ameritan equipos de gestión con idoneidad y experiencia de gobierno.
La dimensión territorial ha tenido escaso protagonismo cuando hacemos referencia al desarrollo económico y social del país; a pesar de los esfuerzos en promover políticas públicas descentralizadas, las dinámicas propias de cada uno de los territorios, evidencian desigualdades estructurales, agravadas con la mirada citadina y centralista de Montevideo a la hora del diseño de la política pública y las agendas de los gobiernos nacionales y departamentales. Hay una tendencia a interpretar las realidades del país desde un Montevideo heterogéneo y un interior homogéneo y mayormente rural.
El índice de desarrollo regional (IDERE) para Uruguay, plantea analizar la dimensión territorial del desarrollo a escala nacional; su aporte radica en contribuir con un insumo robusto, desde la academia, a la discusión sobre el estado del desarrollo en los departamentos, con el objetivo de situar a la dimensión territorial del desarrollo en un lugar de relevancia en la agenda pública. Se reconocen cinco dimensiones de análisis que conforman dicho índice: educación, salud, bienestar y cohesión, actividad económica e institucionalidad. Y otras tres complementarias relacionadas al ambiente, género y seguridad.
En cuanto a estos indicadores, el departamento de Colonia presenta niveles de desarrollo alto, por encima de la media nacional, junto con San José, Montevideo, Canelones y Maldonado. En particular, Colonia enfrenta desafíos para mejorar sustantivamente en tema salud y ambiente. Fuente: Rodríguez Miranda, IDERE Udelar, 2024.
El departamento de Colonia se enmarca dentro de la región agropecuaria definida por la Cuenca Lechera y se caracteriza por ser una zona predominantemente, agrícola ganadera. Su matriz cultural se asocia a la presencia de colonias piamontesa, mayoritariamente, resultantes de la emigración europea durante el siglo XX. La sociedad rural está integrada por organizaciones de mediana y pequeña escala de producción; la agroindustria tiene una fuerte presencia, principalmente asociada a los lácteos, y en los últimos años, a la forestación. A nivel territorial, los emprendimientos inmobiliarios y de agro negocios como el acceso a la tierra, son factores de tensión en el sector, en tanto generan conflictos de intereses entre la agricultura familiar y la empresarial a mayor escala.
Colonia cuenta con un enorme potencial, con activos tangibles como los recursos naturales, infraestructura, capital físico, entre otros; también los intangibles como el conocimiento, redes y esquemas de gobernanza, cooperación, capital social, niveles de organización de la sociedad civil, historia, entre otros. Creemos que la ciudadanía debe apropiarse de los recursos locales para impulsar, acordar y sostener estrategias de desarrollo, que promuevan oportunidades y una mayor equidad, en la distribución de las mismas. Las autonomías locales son determinantes a la hora de garantizar igualdad de oportunidades y derechos, desde una perspectiva de justicia social.
La articulación interinstitucional en tanto las políticas públicas descentralizadas, es fundamental para logar mayores y mejores resultados en beneficio de la ciudadanía del departamento. La industria del turismo, del agro y la cultura del trabajo son patrimonio indiscutido de nuestra región; y generar fuentes laborales, sostenidas en el tiempo y en las formas, es parte de las propuestas y objetivos a alcanzar junto con la comunidad.
Existe un inmenso desafío para el departamento, mantener los niveles de desarrollo humano y regional, con una gestión departamental donde la experiencia, idoneidad y sensibilidad social de los equipos de trabajo, sigan siendo los valores a jerarquizar frente a lo ideológico y lo político partidario. La capacidad de empatizar con las realidades sociales, que requieran ser transformadas, de manera colectiva y con enfoque humanista, debe ser la consigna para seguir profundizando el trillo, identitario de un departamento de punta, que merece seguir estando a la altura de su gente y el país todo, en los próximos tiempos.
Ing. Ag. Andrea Maddalena/ Mag. Género, Cambio Climático y Desastres




