El 27 de noviembre de 1983, se cumplen hoy 41 años, algo más de 400 mil uruguayos se reunieron a los pies del Obelisco de los Constituyentes de 1830 para escuchar a Alberto Candeau leer la proclama que, bajo el lema “Por un Uruguay sin exclusiones”, se había redactado para exigir el fin de la dictadura y el llamado a elecciones libres y democráticas.
En el estrado que presidió el acto, estaban ubicados 130 representantes partidarios, sindicales y estudiantiles, de las más diversas extracciones y colores, en un enorme muestra del más amplio espectro político y social y que expresó un nivel de unidad nunca antes alcanzado en el país.
Aquel “Río de Libertad”, como se lo pasó a llamar a partir de la portada del semanario Aquí, entre otras cosas, reivindicaba el rol de las colectividades políticas como legítimos intérpretes de los intereses de la ciudadanía, a sabiendas que su “autoridad emana de vosotros y ella cesa ante vuestra presencia soberana”, tal como el prócer José Gervasio Artigas dijo en el discurso inaugural del Congreso de Abril de 1813.
A pocos días de haber culminado un largo proceso electoral que tuvo su buena dosis de artificios y dureza, y que tuvo en algunos mucha verba insultante, agraviante, peyorativa y disonante, bueno es recordar aquel espíritu, poniéndolo en su debido contexto.
El reconocimiento y el respeto por el otro como distinto a mí y, aun así, con derecho a ser, es básico para que tengamos una convivencia pacífica. A ese nivel ya tenemos suficientes problemas como para agregar más.
A su vez, que las diferencias se señalen y se marquen sin invalidar al otro, no solo es aconsejable y prudente, es algo que algunos dirigentes deberían asumir, de una vez por todas, como una actitud inherente a sus responsabilidades como representantes. Eso es indispensable para cuidar y defender la legitimidad de sus representaciones.
Seamos conscientes de cómo influyen en el otro nuestros dichos y nuestras acciones, no hagamos del circunstancial adversario un enemigo, no volemos puentes que debemos atravesar juntos.
Hablando pronto y claro, pongamos todos la energía necesaria en tratar de ser mejores, no peores. Ya sabemos cómo nos fue haciendo lo contrario.
Paul Bradley para Colonia Multimedia – prensa@coloniamultimedia.uy




